Viernes noche de fiesta, sábado al monte y, al caer el día, bodorrio a los pies del Montardo, domingo complicado, casi sin fuerzas para celebrar el mundial.
Fue un fin de semana muy completo, la verdad, cargadito de incidencias sin importancia que fueron poniendo a prueba nuestra paciencia. No pudieron con nosotros. El sábado, todavía con algo de resaca pero con la promesa de un baño en el agua cristalina y congelada de alguno de los lagos del circo de Colomers, empezamos la marcha hacia el Tuc de Ratera, objetivo de la jornada pirenaica. Objetivo no cumplido por culpa de unos centímetros, los que separaban un camino de otro, del que decidimos enfilar, y el correcto. Caminamos, conscientes de que no íbamos por el buen camino, básicamente porque no había camino, directos hacia el pico que creíamos era nuestro objetivo. Al final el reloj y la cita en la capilla de nuestros amigos Julio y Ares nos hicieron desistir de hacer cumbre. Volvimos raudos y ligeros, no sin antes zambullirnos en un pequeño lago de agua fresquita fresquita.
La boda magnífica, en un lugar impresionante, rodeados de amigos y hasta que el cuerpo dijo basta, que no fue excesivamente tarde.
Muchas felicidades a los novios!!!!



















jjejeje! que buenas fotos, vaya bañito nos pegamos eh? que ganas de repetir…